Gran Bretaña movió ficha y salió a respaldar a las empresas que trabajan en Malvinas. La respuesta llegó después de que Javier Milei endureciera las sanciones contra firmas vinculadas al petróleo en las islas.
La publicación se llama “Doing business with the Falkland Islands” y marca la primera reacción oficial británica. El texto apunta a compañías que vendan bienes o servicios, o que participen en la economía del archipiélago.
La guía afirma que el Gobierno del Reino Unido apoya la actividad económica “legítima” en las islas. También repite su postura histórica sobre la soberanía y dice que no discutirá ese punto salvo que los isleños lo quieran.
Además, advierte que las empresas podrían recibir notificaciones judiciales desde la Argentina, aunque les baja el precio. Según el documento, Londres ofrece orientación a las compañías y pone a disposición a la FCDO para intervenir ante terceros países si hace falta.
Del lado argentino, el giro de Milei incluyó trabas administrativas para operar en el continente, como el veto a futuros contratos en Vaca Muerta. Y este martes, el fiscal Carlos Stornelli imputó a varios directivos de las empresas sancionadas. La pulseada sigue y, por ahora, nadie afloja el brazo, ¿no?

