La Policía Federal tendrá un aumento, sí, pero la mejora viene más bien con gusto a poco. El Gobierno Nacional dispuso una suba de casi 10% en cuatro cuotas, y aun así el 65% del personal seguirá debajo de la línea de pobreza.
La medida la tomó el Ministerio de Seguridad, que encabeza Alejandra Monteoliva. El incremento se pagará de forma escalonada: 4,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre.
Con ese esquema, el aumento total llegará al 9,8%. Además, se fijaron nuevos valores para el haber mensual, el suplemento por zona, el servicio de policía adicional y distintas compensaciones.
El problema es que la cuenta no cierra para la mayoría. Según los datos de la Canasta Básica Alimentaria de julio, una familia de cuatro integrantes necesitó 1.564.716 pesos para no ser pobre, y 708.016 pesos para no caer en la indigencia.
En ese panorama, solo algunas jerarquías quedarán por encima de ese piso. Un agente recién egresado cobrará 1.105.123,47 pesos en septiembre y 1.160.161,18 en diciembre, mientras un cabo llegará a 1.276.177,30 pesos al cierre del año. O sea, la mejora existe, pero el bolsillo sigue haciendo cuentas con la lengua afuera, ¿no?

