La industria argentina tiene talento, oficio y ganas de sobra. Pero, si no aparecen inversiones y mejores condiciones para producir, la cosa queda a media máquina.
Ese fue el mensaje que dejó un panel de la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde empresarios del textil, el audiovisual y el sector citrícola pusieron sobre la mesa sus reclamos. La foto fue clara: hay potencial, pero también varios frentes que traban el laburo.
La moderación estuvo a cargo de María Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la UIA. Participaron Gabriela Tala, de Textiles Tala; Nicolás Avruj, productor cinematográfico y miembro de la CAIC; y Roberto Sánchez Loria, titular de ACNOA.
Desde el textil, Tala remarcó que la educación es clave para que la tecnología no quede colgada en la vidriera. Dijo que muchas empresas terminan capacitando por su cuenta, pero que la escuela formal también tiene que poner lo suyo.
Avruj llevó el eje al mundo audiovisual y habló de incentivos fiscales para que las producciones no se vayan a otro lado. Señaló que el sector genera alrededor de 90.000 puestos de trabajo y que la producción cinematográfica cayó un 60% en los últimos años, mientras otros países ofrecen beneficios para atraer rodajes.
El citrícola sumó otra pata del problema: infraestructura, logística y energía. Sánchez Loria dijo que el complejo limonero exporta más del 90% de lo que produce y que el desafío ahora es no aflojar en mercados conquistados, con China e India en la mira. ¿Talento hay? Sí. Ahora falta que el resto del combo acompañe, porque si no, la industria sigue corriendo con una pata atada.

