Patricia Bullrich se mostró con sus 15 diputados en las oficinas de Palermo y dejó un mensaje bien claro: sin ese grupo, no camina nada en Diputados. La foto cayó como piedra en Balcarce 50, justo cuando la interna libertaria venía picando fuerte.
La jugada llegó una semana después de que Karina moviera fichas para correrla de la jefatura de la bancada en el Senado. En política, cuando te sacan una silla, a veces respondés con toda la mesa. Y eso fue, más o menos, lo que hizo Bullrich.
Entre los presentes estuvieron Sabrina Ajmechet y Silvana Giudici, además de otras figuras del bloque. La imagen se difundió en redes y funcionó como aviso para Martín Menem y para la propia Casa Rosada: la tropa bullrichista no piensa quedarse mirando desde la tribuna.
El problema para el Gobierno es bien concreto. Sin esos votos, La Libertad Avanza pierde aire para defender vetos de Javier Milei o frenar un juicio político, si además otros aliados no acompañan. O sea: la rosca se puso espesa y el margen para improvisar quedó bastante finito.
Desde el entorno de Bullrich intentaron bajar el tono y hablar de coordinación, pero el mensaje ya estaba servido. Hasta hubo quienes celebraron medidas anunciadas por Toto Caputo y las presentaron como parte de esa misma línea de apoyo. ¿Traducción final? Se acabó el “sí, Karina” y empezó otra película.

