La decisión de Donald Trump de dejar a la Argentina afuera del reparto de una mega cuota de importación sin aranceles de 300 mil toneladas de carne cayó como baldazo de agua fría. En la Casa Rosada, la jugada de la diplomacia de Karina Milei y Pablo Quirno quedó bastante comprometida.
El gobierno libertario se defiende con un argumento simple: la Argentina ya tenía un cupo fijo para exportar carne a Estados Unidos. Según esa versión, la medida beneficia a países que no contaban con ese acceso, como Brasil o Paraguay.
Pero la pregunta queda picando: si el alineamiento con Donald Trump era tan aceitado, ¿por qué no cayó una excepción para el país? Más todavía cuando las exportaciones son un tema sensible para Karina Milei, que viene empujando fuerte esa agenda.
La hermana presidencial fue correndo la Cancillería desde los tiempos de Diana Mondino, a quien le puso una interventora y le sacó áreas ligadas a la promoción comercial. Ahí entran Marca País y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, rebautizada PromArgentina, donde designó a Diego Sucalesca.
En ese contexto apareció la “Semana de la Carne Argentina en Estados Unidos”, una de las apuestas más fuertes para vender el producto afuera. La primera edición fue en abril y la segunda se hará en septiembre, justo después del portazo de Trump. Manso timing, ¿no?
La movida se presentó junto a los dueños de los principales frigoríficos y al IPCVA, el organismo que Federico Sturzenegger quiere desfinanciar. La primera gira pasó por Filadelfia, Chicago y Los Ángeles; la próxima apunta a Miami, Atlanta y Houston.

