San Juan se suma este jueves 27 de agosto al homenaje por Enrique Shaw, a 64 años de su muerte. Habrá una misa a las 19.30 en la Parroquia Divino Salvador, con el pedido de siempre: que avance su beatificación.
Shaw fue un empresario argentino muy ligado a la dirigencia cristiana y dejó una marca rara para su época. No hablaba solo de producir y ganar, sino de pensar la empresa como una comunidad de personas, con el trabajador en el centro.
Nació el 26 de febrero de 1921, perdió a su madre de chico y estudió en el Colegio La Salle. A los 14 años entró a la Escuela Naval Militar, se casó con Cecilia Bunge en 1943 y tuvo nueve hijos; dos años después dejó la Armada para volcarse al mundo empresario y social.
Su paso por Cristalerías Rigolleau también dejó tela para cortar. Desde allí impulsó medidas para el bienestar de los trabajadores y defendió las asignaciones familiares, una postura que hoy suena bastante obvia, pero en ese momento era otra historia.
Además, en 1952 fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, la conocida ACDE, y fue su primer presidente. También participó en la creación de la Universidad Católica Argentina, en el Movimiento Familiar Cristiano y en la Acción Católica.
Su historia siguió ganando peso con el tiempo: en 2021 fue declarado Venerable Siervo de Dios y en diciembre de 2025 el papa León XIV autorizó la promulgación del decreto sobre un milagro atribuido a su intercesión. Con ese paso, el camino hacia la beatificación quedó más cerca, ¿quién diría que una vida tan breve iba a dejar tanta huella?

