Un hecho pesado sacudió a Jáchal: durante el fin de semana, unos 40 nichos del cementerio de Pampa del Chañar quedaron violentados. La escena dejó a varias familias con un julepe bárbaro y mucha bronca encima.
Los vecinos contaron que no fue solo un daño al voleo. Los delincuentes rompieron estructuras para entrar y se llevaron placas recordatorias, puertas de nichos y floreros de bronce, entre otras cosas.
Pero la cosa no terminó ahí. También arrancaron las manijas de cajones y ataúdes, un detalle que cayó como balde de agua fría en la comunidad. ¿Hasta dónde puede llegar el bardo cuando se mete con un lugar así?
La preocupación creció porque, según los residentes, no sería el primer golpe en la zona. Hace apenas una semana, denunciaron el robo de una gran cantidad de metros de cableado eléctrico, y la zona quedó sin luz.
Además, los vecinos volvieron a señalar las fallas en el servicio de emergencia y pidieron más seguridad. Mientras tanto, en Rodeo, departamento Iglesia, también se reportó la desaparición de más de 100 piezas de bronce de distintas sepulturas. Flor de papelón para todos, y todavía sin respuestas claras.

