El viento Zonda dejó su huella en Vidart y 7: arrastró basura al canal de riego y terminó armando un bardo de los que no avisan.
El tapón se formó en el sifón y, casi de inmediato, el agua empezó a salir a la calle. Con la pendiente jugando en contra, el caudal tomó rumbo al sur y complicó la zona.
Alrededor de las 6.00, varios vecinos se encontraron con el agua metiéndose en sus casas. En la Villa Municipal, contaron que llegó hasta la casa 12, y en otros casos sólo alcanzó los patios.
La movida no quedó ahí: los vecinos siguieron trabajando en el lugar para sacar los residuos del canal y cortar el problema de raíz. Porque cuando el Zonda se pone creativo, toca ponerle el pecho entre todos, ¿no?

