El cardiólogo Gustavo Alcalá participó del Congreso Europeo de Cardiología, en Múnich, y volvió con una conclusión que no deja mucho margen: en la Argentina se está mirando el riesgo cardiovascular con lentes medio flojos.
Según contó en el programa de la MIL 20, Al Palo, el encuentro reunió a 30.000 profesionales de la salud. Allí se presentó un trabajo entre países de América Latina y Europa para armar modelos que calculan el riesgo de infarto o ACV con datos locales.
Alcalá explicó que Chile, Brasil y Barbados llevaron información oficial de sus ministerios, mientras que en la Argentina colaboró Mendoza. En ese ranking, Perú quedó primero y Chile segundo, mientras la Argentina apareció más atrás, por debajo de México y apenas por encima de Brasil y Paraguay.
“Nosotros creíamos que íbamos a dar cátedra y resulta que tenemos que pedir que algún peruano, algún chileno, un uruguayo, un colombiano vengan y nos digan cómo se hace”, dijo el médico. Y remarcó que los países mejor parados apuestan menos a la alta complejidad hospitalaria y más a la prevención primaria.
Para graficarlo, una investigadora de la Universidad de Utrecht mostró que una mujer de 50 años, fumadora y con presión y colesterol al límite, puede tener un 4% de riesgo en España, un 5% en Chile y un 8% en la Argentina. ¿La clave? Meterle ficha a la hipertensión arterial antes de que el bardo se convierta en infarto, ACV o algo peor.

