Si alguna vez fuiste al hospital y la de la ventanilla te atendió con cara de pocos amigos, quedate: el Ministerio de Salud le va a dar una mano de laburo actitudinal al personal de mesa de entrada.
La psicóloga Romina Cuenca, mentora del proyecto, contó los detalles en el programa Sentite Joven de Telesol. La idea es profesionalizar el rol del admisionista, ese primer contacto que muchas veces se banca el enojo ajeno.
La prueba piloto arrancó en la Zona Sanitaria 1 y apunta a llegar a unos 400 trabajadores en toda la provincia. Terminados los cinco módulos con el primer grupo, sigue la Zona Sanitaria 5, que reúne a 120 admisionistas.
La capacitación mezcla lo técnico -manejo del sistema, trámites con obras sociales, métricas de calidad- con las habilidades blandas para tratar con la gente. Ahí está la clave, según Cuenca.
"El admisionista es el primer eslabón en todo el sistema de salud, y el ministerio, la verdad, lo que quiere es profesionalizar este lugar, porque la verdad que es quien recibe por ahí todas las quejas, todas las agresiones", explicó la especialista.
Una de las herramientas estrella es aprender a bajarle el cambio al que llega hecho una fiera. "Lo que yo les transmitía era una técnica de cómo manejar la curva de la agresión. Porque es como, como te digo, la persona va agresiva, va emocionalmente desbordada", detalló Cuenca.
El último módulo enseña a derivar bien al paciente, para que no ande dando vueltas de un lado a otro. "De esa manera, el admisionista va a tener mucha más claridad, esto que vos decís, a dónde hay que derivar. Internamente, si tiene que ir a consultorios, si tiene que ir a hacerse un estudio, o externamente, si tiene que ir a un hospital de mayor complejidad", agregó la psicóloga.
La capacitación no arrancó de cero: en los últimos dos años el ministerio ya formó a 2.000 personas en liderazgo e inteligencia emocional en hospitales descentralizados como el Rawson y el Marcial Quiroga.
El objetivo de fondo, cerró Cuenca, es que cuando entrés a un hospital público te atiendan bien. ¿Mucho pedir? Parece que no tanto.

