Con la primavera, el aire se llena de polen y a más de uno le empieza el festival de estornudos. La polinosis es una alergia estacional que suele pegar en la nariz, los ojos y, a veces, en las vías respiratorias.
Se calcula que más del 20% de las personas desarrolla sensibilidad a estos alérgenos. El cuadro aparece cuando ciertas plantas largan más polen y puede estirarse desde el arranque de la primavera hasta fines del otoño.
Los granos de polen son microscópicos y viajan fácil por el aire, así que no hace falta mucho para que hagan lío. Cuando se inhalan, pueden irritar o disparar la reacción alérgica en quienes ya vienen con predisposición.
Los síntomas más comunes son los de la rinitis alérgica: estornudos, secreción nasal acuosa, congestión y picazón en la nariz, el paladar o la garganta. También puede aparecer conjuntivitis, con lagrimeo, picazón y hasta párpados hinchados.
Si la reacción baja a las vías respiratorias, pueden sumarse tos, silbidos y dificultad para respirar. La molestia puede cortar el descanso, complicar el laburo o el estudio, y hasta alrededor del 40% de los pacientes puede desarrollar asma bronquial. ¿Quién quiere pasar la primavera a los estornudos?

