Las jugueterías encaran el Día del Niño con preocupación: todo indica que será el cuarto año consecutivo con caída en las ventas. En los comercios del rubro, la sensación es de alerta porque la fecha suele ser una de las más fuertes del año y, aun así, no alcanza para revertir la tendencia.
Según advierte el sector, la reconfiguración del consumo viene cambiando la manera en que las familias compran los regalos. A eso se suma el avance de plataformas internacionales, que le sacan terreno a las jugueterías tradicionales y complican todavía más a los negocios de cercanía.
En la práctica, el impacto se siente en cada barrio: menos movimiento en los mostradores, más competencia para los comercios locales y una fecha clave que, lejos de aliviar, vuelve a encender las alarmas. Para muchas jugueterías, la expectativa ya no pasa por crecer, sino por sostenerse en un escenario cada vez más difícil.

