La cuenta en la carnicería viene con sorpresa y no de las lindas. En septiembre, la carne de cerdo quedó bastante más barata que la vacuna y la diferencia ya se siente en el changuito.
Según un relevamiento de la Federación Porcina Argentina, en carnicerías los cortes vacunos resultaron en promedio un 128% más caros que los porcinos. En hipermercados, donde se midieron Coto, Carrefour y Jumbo, la brecha promedio fue del 95%.
Para ponerlo en criollo: con lo que cuesta un kilo de asado vacuno, se pueden comprar casi 2,8 kilos de pechito de cerdo. Y si uno mira el lomo, la cosa se pone más picante: el vacuno llegó a $35.000 por kilo, contra $12.000 del solomillo porcino.
La misma lógica se repite en otros cortes que salen seguido para la mesa de todos los días. La nalga vacuna promedió $25.000 por kilo, mientras la de cerdo quedó en $10.000; en bola de lomo y cuadrada, la diferencia también deja al cerdo bien parado. No hace falta ser contador para ver por qué muchos están cambiando de proteína.
El fenómeno no es solo de precios. La producción porcina creció, hubo más oferta y también más tecnología en la cadena, según explicó Agustín Seijas, director ejecutivo de la federación. A la vez, las importaciones metieron presión: entre enero y julio ingresaron 36.600 toneladas por 106 millones de dólares, un volumen 15% mayor al del mismo período de 2025. Y así, en la mesa, la pelea sigue: ¿quién gana, el bolsillo o el asado?

