La construcción en la Argentina sigue con la soga al cuello en materia de trabajo formal. El último informe de coyuntura del IERIC mostró que en julio se frenó fuerte la ocupación y el sector quedó muy lejos de su media habitual.
Los números no dejan mucho para festejar: el empleo registrado cayó 11,5% por debajo del promedio histórico de ese mes. Esa referencia, calculada con datos desde 2011, ronda los 398.380 trabajadores formales activos.
En la práctica, el mes cerró con 352.511 puestos de trabajo registrados en todo el país. Eso marca una baja del 1,1% frente al mes anterior, o sea, cerca de 4.000 empleos directos menos en apenas treinta días.
La foto es dura, aunque el sector privado todavía mira para adelante y no corta toda la esperanza de golpe. El propio instituto señaló que los indicadores tempranos dejan ver una leve corrección al alza para los próximos reportes.
Por ahora, la construcción sigue esperando que aparezca un poco de aire y que la rueda vuelva a girar. ¿Cuánto tarda en acomodarse un rubro que viene de este sacudón?

