Los espejos son de esos objetos que te salvan la decoración y, de paso, agrandan la casa a puro reflejo. Pero para el Feng Shui, no van en cualquier lado: su ubicación puede jugar a favor o en contra de la armonía del hogar.
Esta práctica china dice que los espejos reflejan y redirigen el chi, la energía vital. Por eso recomienda no ponerlos directamente frente a la puerta principal, ese lugar que para esta tradición es la boca de entrada de todo lo bueno que llega a la casa.
La explicación es simple: si el espejo está justo enfrente, esa energía podría rebotar hacia afuera en vez de quedarse circulando por los ambientes. O sea, una especie de “entró y se fue”, sin hacer escala en el living.
No hace falta sacar todos los espejos de la casa ni entrar en pánico. La sugerencia tradicional es ubicarlos sobre una pared lateral, donde den luz y amplitud sin quedar de frente a la entrada.
También suelen recomendar ponerlos en el living para reflejar luz natural o algún rincón lindo, y en el comedor, donde algunas escuelas del Feng Shui los asocian con la abundancia. En el dormitorio, en cambio, mejor evitar que reflejen la cama, porque ahí la cosa ya no pinta tan cómoda. ¿Quién quiere dormir sintiendo que lo están mirando desde el otro lado del vidrio?

