Cuando el agua te llega al pasillo de la iglesia, cualquiera piensa en patear la boda para otro día. Pero Lhiane Galang y Gilbert Gibo Chico hicieron la suya en Hagonoy, Filipinas, y siguieron adelante como si el bautismo fuera para el templo y no para el casamiento.
La novia avanzó con su vestido blanco y un ramo en la mano por la parroquia de San Juan Bautista, con el piso cubierto por agua turbia. La cola del vestido flotaba mientras familiares e invitados miraban la escena, entre aplausos y emoción.
El video se volvió viral en redes en un abrir y cerrar de ojos. Y no era para menos: la imagen mostraba una boda en medio de un paisaje que parecía más de tormenta que de fiesta.
La provincia de Bulacan, al norte de Manila, viene sufriendo inundaciones fuertes por las lluvias y el paso de sistemas tropicales. La situación ya dejó al menos 39 muertos y 3 desaparecidos, y obligó a declarar el estado de calamidad en la región.
Las autoridades parroquiales les habían sugerido reprogramar la ceremonia por el nivel del agua, pero la pareja decidió seguir. El novio, el sacerdote y los invitados bancaron la escena como pudieron, en una ceremonia reducida pero cargada de emoción; ¿quién iba a decir que el “sí, quiero” venía con agua hasta los tobillos?

