En su primer discurso en la Argentina, el papa León XIV no solamente habló de democracia, economía y del futuro del país. También se tomó un momento para recorrer algunos de los símbolos que forman parte de la identidad nacional. La literatura, el tango, las costumbres populares y hasta una referencia a Carlos Gardel aparecieron en un mensaje que tuvo varios detalles para detenerse a escuchar.
Al describir la cultura argentina, el Pontífice mencionó el Martín Fierro, de José Hernández, y las páginas de Jorge Luis Borges, junto a otros escritores que enriquecieron la lengua española con sus particularidades rioplatenses. También destacó el tango, al que definió como una expresión nacida del encuentro de barrios, puertos y procedencias diversas.
Pero no se quedó en las grandes obras. León XIV puso al mate entre esos gestos cotidianos que representan al país. Lo describió como una costumbre capaz de convertir una pausa en una oportunidad para conversar y acercarse al otro. También recordó la música y las tradiciones del interior, el teatro y las expresiones culturales que construyen una memoria compartida.
La frase de Gardel y el recuerdo de Francisco
Uno de los pasajes más llamativos llegó casi al final del discurso. Al reflexionar sobre el paso de las generaciones y aquello que cada una deja a las que vienen, León XIV recurrió a Carlos Gardel: “Como cantaba Gardel, es un soplo la vida, pero perdura el bien”.
La referencia al máximo símbolo del tango le permitió enlazar la brevedad de la vida con la importancia de las buenas acciones que permanecen en el tiempo.
Francisco también tuvo un lugar especial en sus palabras. Primero recordó que durante doce años la Iglesia Universal había escuchado la voz de un Pontífice argentino y que ahora, al sucederlo, recorría el camino inverso hacia la tierra donde Jorge Bergoglio comenzó su historia.
La evocación tuvo un cierre emotivo: León XIV recuperó una frase que Francisco había pronunciado en un mensaje dirigido a los argentinos en 2016: “Que el Señor los haga crecer como pueblo”.
Mensajes entre líneas
Entre las referencias culturales y los recuerdos también hubo definiciones sobre temas sensibles. Sin pronunciar la palabra aborto, el Papa sostuvo que la responsabilidad con las generaciones futuras comienza por “acoger la vida desde sus primeros instantes” y custodiarla hasta su término natural. Agregó que esa misma dignidad debe ser protegida durante la enfermedad, la dependencia y la discapacidad.
También mencionó expresamente las redes de trata de personas, el tráfico de armas y drogas y la corrupción, a los que señaló como amenazas que dañan la convivencia y desvían recursos necesarios para el bien común.
Así, entre Borges, el mate y Gardel, León XIV construyó una presentación de la Argentina que combinó identidad, memoria y cultura con un mensaje sobre los desafíos del presente. Un discurso que tuvo mucho más que definiciones políticas: también buscó conectar con aquello que identifica a los argentinos.

