La muerte de un hombre alojado en los calabozos de la Comisaría 13ra dejó a la Justicia con la mirada puesta en dos cosas: las cámaras y la autopsia. El fiscal Francisco Nicolía explicó que esos elementos son centrales para entender qué pasó.
El hombre había sido condenado un día antes a 10 años de prisión efectiva por abuso sexual. Tras el fallecimiento, la Unidad Fiscal de Delitos Especiales tomó las medidas para avanzar con la investigación.
Nicolía contó en la Mil20 que en esa comisaría hay muchas cámaras de seguridad, y que esos registros sirven para reconstruir el hecho. Dijo también que la autopsia sería la que termine de confirmar la teoría que manejan por ahora.
Según relató, la víctima compartía una celda interior con otros tres detenidos, separados en subceldas. Uno de ellos advirtió lo que pasaba mientras jugaban a las cartas y avisó enseguida a los uniformados.
Cuando los efectivos ingresaron, hicieron maniobras de reanimación, pero no hubo caso. Después llegó el servicio de emergencias 107, que constató el deceso, y ahora la familia fue notificada del horario de la autopsia. La investigación sigue, y acá las cámaras no están para decorar la pared, justamente.

