A menos de una semana de la llegada de León XIV a la Argentina, el Gobierno y la Iglesia se juntaron este lunes en el Palacio San Martín para dejar todo atado. La reunión fue para ajustar seguridad, traslados, comunicación y agenda en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
El encuentro lo encabezó el canciller Pablo Quirno, que estuvo acompañado por monseñores Raúl Pizarro y Jorge García Cuerva, además de los sacerdotes Matías Taricco, Facundo Fernández y Máximo Jurcinovic. También participaron Pedro Inzaurraga, Rodrigo Martínez y Federico Desteffaniz, todos metidos en la organización.
Quirno dijo que esta fue la última avanzada antes de la llegada del Pontífice. “Estamos a menos de una semana”, remarcó, y aseguró que no hubo nuevos pedidos de la Santa Sede. O sea: no apareció ningún cambio raro de último momento ni un pedido extra que obligue a correr contra el reloj.
El funcionario también aclaró que el trabajo viene desde hace meses y que ya hubo dos avances previos antes de confirmar el viaje. En esta vuelta, la charla fue bien de trastienda: accesos, dispositivos de seguridad, voluntarios y cada movimiento de la gira, sin hacer ruido de más.
Además, Quirno confirmó que Javier Milei recibirá al Papa en Aeroparque y luego tendrá una reunión privada con él en la Casa Rosada. Después, el Presidente irá a la misa en el Monumento de los Españoles, mientras el resto de la agenda seguirá en el Cottolengo, la cárcel de Devoto, la Universidad Católica Argentina y las celebraciones en Córdoba y Luján. ¿Todo listo para la foto grande o todavía queda algún detalle finito por acomodar?

