El proyecto de “soberanía nacional” de La Libertad Avanza terminó con retoques para avanzar en la Cámara de Diputados. Y, como pasa cuando se mueve una pieza sensible, enseguida aparecieron las sospechas y el ruido político.
El oficialismo consiguió dictamen en las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto, con 60 firmas sobre 104 presentes. Los cambios llegaron por pedidos de bloques aliados, pero desde el peronismo levantaron la ceja y apuntaron a una supuesta presión de Estados Unidos.
Según explicó el diputado Damián Arabia, se mantuvo el régimen de sanciones para quienes exploten recursos sin autorización extranjera. Pero también se sumaron garantías para quienes no conocieran el destino ilícito de sus servicios, una redacción que dejó a más de uno mirando el texto con lupa.
Arabia además dijo que se exceptuaron participaciones accionarias minoritarias y que el artículo 111 quedó orientado contra campañas de injerencia extranjeras, clandestinas o de engaño. También se incorporó al Ministerio de Seguridad al Consejo de Seguridad y se ratificó el reconocimiento de las competencias provinciales sobre su territorio y sus recursos.
Del otro lado, Juan Marino, de Unión por la Patria, denunció que se estaba dictaminando sin conocer el texto final del oficialismo. Incluso aseguró que hubo cambios siguiendo órdenes del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, que la semana pasada se reunió con Luis Caputo, Pablo Quirno, Juan Bautista Mahiques y Santiago Caputo. ¿Soberanía o pulseada de escritorio? Ahí quedó picando la discusión.

