Este martes, Estados Unidos vota y Donald Trump se juega bastante más que una foto linda. Las midterms no lo sacan de la Casa Blanca, pero sí pueden dejarle el Congreso más cómodo o más bravo.
La clave está en el control de las cámaras. Hoy los republicanos mandan en ambas, pero los demócratas van por la recuperación y quieren meter presión en la cuenta final del gobierno.
Si la oposición gana terreno, Trump podría quedar con menos margen para empujar leyes, presupuesto y nombramientos. Y, de paso, le pueden caer encima con investigaciones y citaciones, que en Washington no perdonan ni el café de la mañana.
Para Javier Milei, el resultado también se sigue con la antena parada. La relación con la Casa Blanca viene atada al peso político de Trump, así que un Congreso más opositor le puede mover el piso a esa alianza que la Argentina mira de cerca.
Además de las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, también se votan gobernadores, legislaturas locales y hasta iniciativas estatales. En total, se define un mapa enorme, de esos que parecen una lotería pero después te ordenan todo el poder por dos años. ¿Quién se queda con la lapicera y quién queda pateando el mostrador?

